Nada es lo que parece.

15.12.10

Recuerdos que en palabras me acompañan.

Habitación rosa. Ruido de fondo, música en los oídos. Una milésima de segundo, un recuerdo. El ayer. Todo en la distancia parece más bonito, irrompible. Mis recuerdos se agolpan en mi mente, pensando lo mucho que ha pasado en este año, cada uno perfecto a su manera. Me pregunto día tras día por qué ninguno de ellos los borraría y sólo encuentro una simple respuesta. Cada suceso trae consigo una enseñanza y de cada error se aprende. Todo lo malo que te sucederá, de ahí siempre sacaras al fin y al cabo algo bueno. Y ante todo, este año he aprendido a que se ríe cuando se puede y se llora cuando lo necesites. No te digo que haya llorado más que reído, pero si te puedo asegurar que en muchos momentos malos se poner una sonrisa, teniendo siempre presente que no se nace ya con todo aprendido, no se nace siendo fuerte, aprendes a serlo y yo lo he conseguido.
Una canción, una frase. Otro momento surca mi mente con recuerdos más íntimos. Amar. Aprender a amar, enamorarse por primera vez. Veo los labios que tanto ansiaba y que ahora recuerdo con el corazón encogido. Recuerdo esos besos robados que nunca serán devueltos. La inocencia de andar por las nubes pensando que todo sería mejor arriba, que andar sobre el suelo firme. Creer ciegamente en un siempre o en un nunca cuando esas palabras realmente no toman significado a no ser que se demuestre. Pensar que dependes de algo, que puede significar tu vida y darte cuanta tras cada segundo transcurrido después de todo lo vivido a su lado, que lo único que queda de todo eso, es la esencia del recuerdo, las cenizas de esa llama y la duda de lo que podría haber sido.
Dos personas. Dos corazones y un mismo latir.
También sé lo que es la amistad. Se lo que es dar y recibir constantemente, se lo que es tener presente cada día que una persona te quiere, dar gracias a cada palabra que te llena, a cada lágrima no derramada y a cada abrazo lleno de amor. Conocí a la persona que me marcará de por vida en este año, no sé cuando tiempo estará o si se quedará para siempre… “Pero lo único que sé es que todo es perfecto”.
Este año. Mi cambio.
Después de todo lo vivido, me di cuenta de muchas cosas. Le intento sacar moraleja a mis quince años pero lo único que puedo decir es que,  sé lo mucho que  puede cambiar una persona en un año, definiéndose como será para lo que viene después, marcándote unos rasgos que ya has sacado a relucir y que siempre serán parte de ti. Lo difícil que es encontrar el camino adecuado, saber lo que es correcto… Y caminar por ese sendero que te hará crecer como persona.
Avanzaré sin miedo, pisaré fuerte con ansias de llegar a los últimos instantes del 2010  y ver quemar en la hoguera los deseos del mañana. Bienvenido 2011.


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