Un vacío oprime cada día un poco más mi corazón. Está tan congelado por el dolor que él produce sin querer… que ni lo siento. Pero una mañana de finales de otoño, los recuerdos tocan en mi puerta. Traen con ellos tu presencia y el latido desbocado de mi corazón. Acabas de entrar de nuevo en mi vida, rompiendo los pocos esquemas que quedaban en ella.
Te odio por ello, odio el saber que aún está abierto el capitulo de nuestra historia. Odio que nuestro pasado haya dejado esa huella, odio que este presente me confunda de tal forma, que sea capaz de hacerme pensar que mi futuro es a tu lado.
Te veo enfrente de mí, tus ojos hoy brillan más que nunca.
Pero no quiero mirarte. Lárgate, no me hables. ¡Explotaré!
¿No entiendes que me confundes? ¿No entiende nadie que no estoy bien?
No por favor, no me acaricies… Sé que tu abrazo me producirá el peor sentimiento, no quiero amar… ¡Por favor no te acerques más! Tu presencia me hace débil… Odio sentirme así, odio mirarte y que tu sonrisa me produzca tener esperanza en mí, odio que al hablarte mis lágrimas vengan a mis ojos y te hagan ver que eres lo que necesito en mi vida.
A cada segundo que pasa una imagen pasa por mí, me gustaría tanto decirte ahora mismo que añoro una de esas tardes cantándote, estar contigo sin importarme nada, sólo sonreír. Tus llamadas de horas eternas hablando de todo y de nada a la vez, esos celos que me hacían ver que te importaba de verdad aun dejándote solo de esa forma… Discutir como siempre pero saber que me tomas enserio, sentirme importante, se que soy importante para ti, pero sigo sin querer acercarme.
No entiendo el porque das esos pasos, no eres correspondido, aléjate de mi… No me abrases, me siento tan pequeña cuando lo haces… Cogiéndome por encima de los hombros aforrándome a ti, mientras agarro tu espalda… Estoy unida ya a ti. Es inevitable, es incontrolable. Me rindo ante ti, ante mis sentimientos, mi remordimiento martillea en mi conciencia pero lo ignoro. Recuerdos. Amo tus abrazos, amo tu voz, me encanta que me mires… Se siente bien estar a tu lado, tu mano calida en mi mejilla secándome las lágrimas. Eres el único capaz de hacerme reír y llorar a la vez, pasa todo tan rápido… Me gusta ver como buscas la forma de besarme. Recuerdo ahora todos los besos anteriores, y te echo de menos por un momento.
Te odio por ello, odio el saber que aún está abierto el capitulo de nuestra historia. Odio que nuestro pasado haya dejado esa huella, odio que este presente me confunda de tal forma, que sea capaz de hacerme pensar que mi futuro es a tu lado.
Te veo enfrente de mí, tus ojos hoy brillan más que nunca.
Pero no quiero mirarte. Lárgate, no me hables. ¡Explotaré!
¿No entiendes que me confundes? ¿No entiende nadie que no estoy bien?
No por favor, no me acaricies… Sé que tu abrazo me producirá el peor sentimiento, no quiero amar… ¡Por favor no te acerques más! Tu presencia me hace débil… Odio sentirme así, odio mirarte y que tu sonrisa me produzca tener esperanza en mí, odio que al hablarte mis lágrimas vengan a mis ojos y te hagan ver que eres lo que necesito en mi vida.
A cada segundo que pasa una imagen pasa por mí, me gustaría tanto decirte ahora mismo que añoro una de esas tardes cantándote, estar contigo sin importarme nada, sólo sonreír. Tus llamadas de horas eternas hablando de todo y de nada a la vez, esos celos que me hacían ver que te importaba de verdad aun dejándote solo de esa forma… Discutir como siempre pero saber que me tomas enserio, sentirme importante, se que soy importante para ti, pero sigo sin querer acercarme.
No entiendo el porque das esos pasos, no eres correspondido, aléjate de mi… No me abrases, me siento tan pequeña cuando lo haces… Cogiéndome por encima de los hombros aforrándome a ti, mientras agarro tu espalda… Estoy unida ya a ti. Es inevitable, es incontrolable. Me rindo ante ti, ante mis sentimientos, mi remordimiento martillea en mi conciencia pero lo ignoro. Recuerdos. Amo tus abrazos, amo tu voz, me encanta que me mires… Se siente bien estar a tu lado, tu mano calida en mi mejilla secándome las lágrimas. Eres el único capaz de hacerme reír y llorar a la vez, pasa todo tan rápido… Me gusta ver como buscas la forma de besarme. Recuerdo ahora todos los besos anteriores, y te echo de menos por un momento.
Por eso me acerco más, te acaricio el cuello, tú coges el mío. Yo te abrazo más fuerte apoyándome suavemente en tu pecho. Me separo y se que es el momento, tus gestos, tus ojos me lo dicen… Te acercas y sonríes con esa cara de pillo que me encanta y rozas mis labios. ¿Y yo? Rozo la felicidad por un segundo sin darme cuenta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario