Espero en un banco, nerviosa pero a la vez tranquila. Sé que todo irá bien y al convencerme de ello por fin levanto la mirada.
Lo reconocí de lejos, como si llevara viéndolo todos los días de mi vida. Voy a dar con él, empezamos a caminar, hablando de todo y de nada, disfrutando de su presencia, observando sus gestos y conociéndonos por nuestros movimientos. Continuamos, nos acercamos poco a poco sin darnos cuenta, nos sentimos bien el uno al lado del otro. Somos como dos desconocidos que llevan toda la vida buscándose, que ya se conocen, que hasta el silencio más largo diría algo.
Doy un paso, una mirada, un comentario, unas sonrisas y una caricia. Fluye, su mano sube por mi cuello, sus ojos y los míos se encuentran y nuestros labios se unen. Lo beso mientras cae la noche, segura, sin miedos. Sabiendo que a lo mejor no es el primero, que no es el último, pero si el que deseo.
Lo reconocí de lejos, como si llevara viéndolo todos los días de mi vida. Voy a dar con él, empezamos a caminar, hablando de todo y de nada, disfrutando de su presencia, observando sus gestos y conociéndonos por nuestros movimientos. Continuamos, nos acercamos poco a poco sin darnos cuenta, nos sentimos bien el uno al lado del otro. Somos como dos desconocidos que llevan toda la vida buscándose, que ya se conocen, que hasta el silencio más largo diría algo.
Doy un paso, una mirada, un comentario, unas sonrisas y una caricia. Fluye, su mano sube por mi cuello, sus ojos y los míos se encuentran y nuestros labios se unen. Lo beso mientras cae la noche, segura, sin miedos. Sabiendo que a lo mejor no es el primero, que no es el último, pero si el que deseo.
Lvu

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