Su cama. Ella se encontraba sola, con mil dudas dentro de sí. Él se encontraba cerca cansado de no saber que hacer con su vida, de cómo estar sin ella… La muchacha lo miraba de cerca, pero aun así de lejos. Él miro hacía la cama y allí lo vio todo claro.
Todo fue breve y preciso. Un simple gesto la lleno de vida en el momento adecuado, en el que su vida era un gran desorden del cual no sabía salir.
Él con mirar sus ojos, vio la tristeza puesto en ellos, se acercó, y ella se incorporó para aferrarse con fuerza al muchacho. Sabía que no se lo impediría, los dos lo necesitaban.
Lo abrazó con tal fuerza que se sintieron el uno al otro, como en el pasado. No hablaron. No hubo ni una sola palabra… Lo único que sentían era el echar de menos algo, a lo que se habían acostumbrado, y ya no estaba.
Ella no aguantó más, se tapo la cara con su almohada. Se escuchaban lágrimas y resuellos bajo ella.
Él no permitiría eso, porque sabía lo que sentía ella con tanta claridad…
Se limito a arriesgarse. Se acostó a su lado, esperando una reacción. Ella se quedo quieta y contuvo la respiración, de repente, algo rompió el silencio de la estancia:
Él no permitiría eso, porque sabía lo que sentía ella con tanta claridad…
Se limito a arriesgarse. Se acostó a su lado, esperando una reacción. Ella se quedo quieta y contuvo la respiración, de repente, algo rompió el silencio de la estancia:
- Acércate…- Ella se dio la vuelta y él pudo observar la belleza de su cara, aún triste. Lo bonito que eran sus ojos aún llenos de lágrimas, como echaba de menos una sonrisa de ella ahora mismo…
Se acurrucaron juntos. Ella se apoyo en su pecho, el le besó la frente.
La noche caía y ella no quería que acabase, y por última vez las palabras fluyeron de sus labios…
- Duerme conmigo.
1 comentario:
Me gusta como escribes! Cada cosa que publicas mejora la anterior.
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