¿Qué sucede? mama suéltame, puedo caminar…
¿Por qué me llevas en brazos?, ¿Por qué dan
golpes a la puerta?..
Cuando me quise dar cuenta ya estaba sentada debajo de la
alacena de la cocina, aquel hueco oscuro…
Mama me dio un saquito con pan, y agua… Dijo que me estuviera muy quieta y en silencio. Que cuidara
a mi hermanita que todo iba a salir bien…Pero yo seguía oyendo esos golpes PUM PUM!
Retumbaban en mi
cabeza…
Mi madre de repente me abrazo con tal fuerza… como nunca lo
había hecho y supe que algo iba mal.
Yo no comprendía lo que pasaba a mí alrededor… Solo era capaz de fijarme en los ojos de mama,
Y cuando por fin mama me soltó, papa trajo a Lucy conmigo.
Papa estaba muy alterado y lagrimas caían por su cara… Solo repetía una y otra vez tranquilos no pasa nada. Mama se dio la vuelta y papa me dijo
– Sé fuerte... cuida
a Lucy…
Cerró la puerta con un golpe sonoro.
Me sumergí en la oscuridad, agarrando a Lucy por los brazos,y esperé…
El silencio me asustaba…
Empecé a oír los gritos de mama, y a papa gritando que no le
hicieran daño, yo permanecía en silencio, como mama me había dicho. ¡Pero tenía ganas de salir de la alacena y poder estar con
ellos!
Solo oía como rompían todo a su paso…
En busca tal vez de nosotras no sabía bien lo que pasaba…Cuando me quise dar cuenta tenia la manga empapada, Lucy
lloraba…
¿Que podía hacer? Se que ahora todo es un caos…
Oí un disparo corto pero fuerte, y oí caer algo al suelo, Pfaff!
Sabía que mama no regresaría…
Escuchaba a papa llorando…
Eso me lo decía todo…
Quise gritar, no pude… apreté la mandíbula e hice que mis
dientes chirriaran…
Las horas eran eternas Lucy seguía llorando… sin decir ni
una palabra…
De repente ese silencio que nos inundaba desapareció…
Millones de bombas caían a mí alrededor, no sabía a que distancia… Pero las notaba muy cerca.
Hice lo que tantas veces me había dicho papá… pero esta vez
no lo aplique hacia mí.
Veía como Lucy tapaba ya sus oídos y puse mis manos sobre
las suyas…
De pronto paso lo inevitable... una bomba cayó cerca… un
gran estruendo rompió mis oídos.
Entonces a partir de ahí todo fue silencio…
Solo veía como Lucy movía rápidamente sus labios… Pero sentía alivio…
Sabía que nunca más oiría
a mama gritar

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